Un cuento en apoyo a la campaña contra el VIH
Autor: Karina Degenaro
Productora y guionista de cine, radio y televisión - Neuquén, Argentina.
Erase hace muchos años existían dos reinos: el “EL Reino de lo Infectado” donde vivía el príncipe “Peste Rosa” y su padre el rey Sida y “El Reino de lo Sano” y la princesa “Buena salud” junto a su padre el rey Sano. El príncipe Peste Rosa andaba en las cruzadas enviado por su padre el rey SIDA, infectando por todas partes del mundo con su lanza Sidosa.
Eran dos castillos, uno oscuro LLAMADO REINO DE LO INFECTADO deteriorado con árboles secos, con relámpagos, con nubes y tormentas sobre él y el otro, LLAMADO REINO DE LO SANO, con muchos colores pasteles con muchas flores, verdes árboles, rodeado con murallas transparentes. Cielo celeste y el sol brilla. En el castillo oscuro se ve un caballero joven de armadura negra con lanzas a caballo con otro caballero más viejo y otros soldados más, por el campo y se ve gente infectada con caras de enfermos y algunos ya muertos. En el castillo claro todos se ven felices y amables con caras rozagantes. El rey SANO junto a su hija Buena Salud, la hermosa y rozagante princesa caminan por los jardines del reino. Puede verse gente trabajando felices, niños jugando. Ella observa el otro reino mientras camina con su padre.
El rey le dice a su hija: -Hija quiero que sepas que en el reino vecino todo parece normal pero no lo es. Nunca aceptes nada de ese rey SIDA y mucho menos del príncipe Peste Rosa. Te prometen todo para engañarte y así poder infectarte y lograr que seas esclavo de su infección.-
La princesa piensa en su interior: -¿Será de aquel reino el gallardo príncipe que he visto en mis sueños? Pero no puedo… no puedo Ni siquiera pensar en acercarme a él.-
En el reino de lo infectado se ve al príncipe pensativo montado en su caballo negro luego de una batalla. El dice: -“¿Cómo lograré penetrar el Reino de lo Sano…? Si no fuera por la orden de mi padre de destruir ese reino… ¡no quiero hacerlo! Amo a la princesa Buena Salud… pero no quiero lastimarla… Es tan sana y hermosa. Ella jamás me aceptaría porque estaría condenada a esta vida de muerte…”
El príncipe vuelve al castillo, está sentado en un sillón frente a la ventana, observando el otro reino. Se le ve pensativo. El dice -Estoy cansado de esta vida, solo, sin amor, infectado gente no es vida, pero estoy vivo aun y puedo lograrlo si me juego por ella… es tan hermosa!- Se pone de pie y se acerca a la ventana. Logra divisar a la Princesa Buena Salud. Se puede ver a la Doncella recogiendo flores en el jardín. Siempre se la veía pasear por la comarca rodeada de caballeros Defensas vestidos de armaduras blancas que la protegían.
Luego entra al palacio. La princesa esta apoyada en la ventana del castillo observando al príncipe del Reino de lo infectado. Su rostro se ve algo triste. -¿Será que algún día podré Ver a mi príncipe? Pero mi vida seria oscura Porque me infectaría Con solo amarlo… ¿Será posible que algún Día estos reinos Puedan vivir en paz sin ser infectados? Que se termine de una buena vez esta absurda Guerra!! Amo al príncipe!!”- Se estremecía en sus propios brazos.
Una mañana en el castillo de príncipe Peste Rosa esta en su habitación en su aposento deprimido. -Este reino corre por mis venas, ya no quiero infectar a nadie más, no nunca conquistare a la Princesa Buena Salud, no tengo nada de vida para ofrecerle! ¿Qué voy a hacer con este amor?- Llorando desconsoladamente. En ese momento aparece una luz en la oscuridad del castillo, aparece el hada del Condón. Se la puede ver gordita con una canasta llena de condones: -¡Oh príncipe! Ya no estés mas triste, tengo tu solución a esta guerra, así podrás amar a la princesa Buena Salud, Llámame cada vez que lo necesites!- El hada le entrega un condón en su mano, y el príncipe sonríe. Agita su varita y hace aparecer varias cajas de condones sobre su cama. Se puede ver al príncipe corriendo hacia el reino de lo Sano en busca de la princesa Buena Salud. Llega al límite y desde afuera le grita a la princesa que se ve en el balcón del castillo. -Ahora si princesa podremos lograr la paz Y podremos amarnos como lo Deseamos.-
Se ve al príncipe encontrándose con la princesa y se abrazan en el medio del campo. El Hada esta volando sobre ellos. Se ven tan felices y la princesa rebosa de alegría: -No sabes cuantas veces soñé con este momento. -¡Oh!, mi gallardo príncipe TE AMO!- Mientras el príncipe la el volvía en sus brazos: -Yo igual mi amada ¡TE AMO!- El hada se dirige a ellos: -Desde ahora en adelante podrán amarse por la eternidad, sin que tú la infectes y nunca dejen de usar el Condón, por nada de mundo ¡DE ESO DEPENDE SU FELICIDAD!- Se ve el hada retirándose del lugar. El príncipe le muestra el condón a la princesa, se abrazan, suben a sus caballos y se marchan hacia el reino de lo sano. Y vivieron felices en el reino de lo sano
Les dejo esta historia que nos ayudara a valorar el uso del condón en relaciones ocasionales, ya que el contraer el HIV perjudica nuestras vidas a futuras relaciones.
Pueden escribirme a karydegenaro@hotmail.com, visiten nuestro grupo en Face Book “Fuego de Noche”.
Besos de fuego para todos!!!
Karina Degenaro, Neuquén, Patagonia Argentina
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